Libros soporíferos

Jaime Jaramillo Escobar

Resumen


Libro reseñado:

Drama. Daniel Winograd. Taller de Edición Rocca, Bogotá, 2013, 144 pp.

 

Publicar libros es fácil o difícil, no por su calidad intrínseca (eso no influye), sino por la representatividad social del autor. Muchos libros dignos de admiración —doy fe— que enriquecerían la literatura colombiana se pierden porque el autor procede de provincias, o a veces de la nada. Lo que falta no son escritores, sino modificar los criterios de selección. El autor de esta nota trabajó por algún tiempo en una importante editorial, y allí aprendió que no se imprimen los libros por sus méritos literarios, sino por las relaciones personales y las posibilidades de aceptación social y venta, las cuales dependen de eso: de una posición social. La publicidad, costosa, anula los criterios de calidad intelectual. Por ello, los nuevos escritores trasladan sus trastos a Bogotá. Una vez trasplantados, les llueven mariposas amarillas.

Fácil resulta hacer libros de 150 páginas poniendo en cada una tres o cuatro líneas que son variaciones unas de otras. Para eso solo se necesita tener agallas, crear publicitariamente un nombre, contar con los entronques necesarios y confiar en la supuesta ingenuidad del lector. Se inventa alguna sutil teoría, las apariencias amansan cierto público, y se representa el “drama”. Shakespeare y Cervantes esbozarían una sonrisa ante esa clase de autores.


Palabras clave


Poesía colombiana; Familia; Drama

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