Por caminos de arrieros

Beatríz Helena Robledo

Resumen


El sargento fue el primero en despertarse. No era su nombre ni su apodo, aunque era muy común que los arrieros llevaran sobrenombres claros y sonoros, fáciles de memorizar, para que no se perdieran las mercancías. Las jornadas eran muy largas, los caminos muy malos. En caso de que los productos no llegaran a su destino, siempre había por quién preguntar. En su nombre el arriero depositaba la honradez y calidad de su trabajo.

Palabras clave


Arrieros; Antioquia (Colombia) -- Historia

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