Cuento: El segundo pecado

Adel López Gómez

Resumen


En aquel tiempo ya distante, no era gran cosa el negocillo de Gilberto Ramos. Apenas algo que surgió de sí mismo, por decirlo así. Ni siquiera una pequeña tienda que pudiera llamarse tal. Solo la tarima burda, de cuatro tablas para formaleta, montadas sobre dos burros y tomadas en préstamo, con permiso del maestro de obras, al celador y herramientero de la urbanización en esbozo. Sobre el precario soporte unas botellas de cervezas y gaseosas, cigarrillos, fósforos, y pare usted de contar.

Palabras clave


Cuentos colombianos

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