De pájaros y hombres. Historia de dos guardianes de reservas

Carlos Augusto Jaramillo Parra

Resumen


A solo una hora de Manizales en carro se empieza a disfrutar de los paisajes paramunos, de árboles achaparrados del Parque Nacional Natural Los Nevados. A medida que se sube la vegetación es cada vez más escasa y el paisaje nos hace pensar en un planeta muerto; es por esto que la Nasa comenzó a ver el parque como un entorno perfecto para entender qué pasó en Marte hace millones de años.

No obstante, el parque no está muerto, está increíblemente vivo; es cierto que después de los 3.800 metros sobre el nivel del mar la vegetación y la fauna son menos visibles, pero incluso a los 6.000 metros se puede ver al cóndor de los Andes planear sobre las corrientes gélidas.

En el área del parque es posible observar, si se tiene paciencia, más de sesenta especies de aves que habitan en un ambiente regido por un volcán activo desde hace dos mil años. Los colibríes chivito (Oxypogon guerinii) y piquicorto (Ramphomicron microrhynchum) son comunes incluso después de los 3.000 metros sobre el nivel del mar.


Palabras clave


Aves; Biodiversidad; Conservación ambiental; Crítica e interpretación; Distribución geográfica; Fauna y flora; Hábitos y conducta; Observación de aves; Parques naturales; Relatos personales

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