Testimonios entre viñetas

Hugo Mario Cárdenas

Resumen


Libro reseñado:

Caminos condenados. Diana Ojeda (investigación), Pablo Guerra (guion), Camilo Aguirre y Henry Díaz (ilustración). Cohete Cómics, Bogotá, 2016, 85 pp., il.

 

Aunque pueda parecer algo nuevo, de último recurso, contar historias periodísticas o investigativas a través de narraciones gráficas tiene una mayor tradición de lo que parece: basta con mirar al siglo XIX, en el cual, antes de la invención de la cámara fotográfica, la ilustración y el dibujo acompañaban los documentos históricos y los reportajes de las batallas. Sin embargo, en los últimos años se ha hecho evidente que historiadores y periodistas no solo utilizan ilustraciones, sino que acuden con bastante frecuencia al cómic como medio para contar sus historias, aprovechando sus bondades y sorteando sus limitaciones.

En Colombia, los casos son pocos al respecto. Entre ellos podríamos mencionar el trabajo del historietista, ilustrador y periodista Pablo Pérez (“Altais”), que ha encaminado su labor por la vía de lo que él llama “periodismo ilustrado”; un trabajo que incluye reportajes ilustrados, columnas de opinión ilustradas y algunas historietas elaboradas para el Centro Nacional de Memoria Histórica. Un segundo ejemplo, y que ha quedado fuera de foco en tiempos de memoria e historia, es El sabor de la tierra (Astiberri, 2013), un valiente trabajo documental de los historietistas franceses Edmond Baudoin y Jean-Marc Troubet (“Troubs”), en el cual, mediante un viaje al sur de Colombia, retratan la vida de ese otro país, asediado por los narcos, la coca y las FARC. Un tercer caso podría ser el proyecto 4 Ríos, que narra historias, hechos y sucesos alrededor del conflicto armado en Colombia, y que utiliza el cómic y cortos animados como plataformas para sus narraciones.


Palabras clave


Periodismo ilustrado; Narrativa gráfica; Campesinos; Violencia; Cartografía social; Vida cotidiana

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