Vagabundeos por el Vaticano

Alberto De Brigard

Resumen


Libro reseñado:

El hombre que no fue Jueves. Juan Esteban Constaín. Penguin Random House, Bogotá, 2014, 182 pp.

 

¿Cuántos lectores tendrá hoy, en Colombia, G. K. Chesterton? No deben ser una multitud, a pesar de que en su época fue uno de los escritores más populares del mundo, y de que ha contado entre nosotros con dos poderosísimos (y muy disímiles) respaldos: la Iglesia católica y Jorge Luis Borges. En efecto, en la era en que los sacerdotes interrogaban en los confesionarios acerca de las lecturas de sus feligreses, y las recomendaciones o condenas públicas de los obispos determinaban la circulación de novelas y la taquilla de las películas (tal vez impulsándolas más cuando las prohibían que cuando las alababan), los libros de Chesterton eran considerados lecturas convenientes. El creador de un personaje que enfrentaba al mal simultáneamente con camándulas e ingenio era un magnífico publicista del catolicismo, sin hablar de sus biografías de santos absolutamente fundamentales, como las de san Francisco de Asís y santo Tomás de Aquino. Además, muchos de los ensayos de Chesterton divulgaban o elaboraban las posturas de la Iglesia en temas de doctrina social bioética. Borges, por su parte, no solo era un admirador irrestricto de Chesterton, cuya imaginación consideró comparable con la de Kafka, sino que era abogado de los méritos literarios de muchos relatos policíacos y de misterio ingleses, entre los cuales los de Chesterton se han ganado una posición especial.

Palabras clave


Iglesia católica; Catolicidad; Novelas colombianas; Escritores colombianos

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