Una escaramuza literaria

Ignacio Zuleta Lleras

Resumen


Libro reseñado:

El efecto Bilbao. Juan José Ferro. Destiempo Libros, Bogotá, 2015, 150 pp.

 

Para realizar esta reseña sobre la primera novela del bogotano Juan José Ferro, me ha parecido prudente seguir la estructura sucinta que aconseja Darío Jaramillo: el reseñista, recomienda el poeta, “debe decir qué tiene un libro por dentro, quién o quiénes lo escribieron, a qué se parece —qué libros hay semejantes o complementarios—, cómo le parece el libro al reseñista y por qué”. Este sabio consejo le evitará al lector, al menos al comienzo, la cascada de adjetivos que se atraviesan en la mente después de someterse a la lectura de esta obra.

¿Qué tiene el libro por dentro? Tiene la historia de Martín González, arquitecto español cosmopolita, y su relación con Aránzazu, crítica, editora, bloguera, golosa y de alguna manera, siempre trunca, amante de Martín. Por las hendijas de las densas conversaciones de ellos dos —enmarcadas en un viaje perenne entre ciudades, hoteles y aeropuertos, de Madrid a Nueva York, de Minneapolis a Chicago o Milwaukee—, aparecen algunos personajes secundarios. Martín está casado, ya no en primeras nupcias, con Maribel a secas. Tiene tres hijos: uno varón, sin nombre, sujeto a desequilibrios nerviosos, medicado, y dos hijas volantonas, una de las cuales es futbolista. Aránzazu está escribiendo un libro sobre arquitectos contemporáneos importantes, Martín uno de ellos, y con él emprende una agotadora correría visitando edificaciones y museos con un objetivo adicional: encontrarle en Manhattan una oficina con estatus para su firma internacional de arquitectura, cuyos hilos financieros manipula Maribel. El libro de Aránzazu sobre la arquitectura española es hilo conductor o por lo menos motivo recurrente en la novela, y alrededor de esta excusa se teje una infinidad de narraciones. Echo mano de la contracarátula del libro para copiar lo que con precisión anota Antonio Muñoz en ella: “Los personajes de El efecto Bilbao viven en una variedad narrativa de lo imposible: mantener una conciencia plena y vigilante de todo, de cada estampa y cada lugar del mundo exterior y cada pensamiento y cada sensación”. La narración se enmarca en estos tiempos de celular y chats, correos electrónicos y páginas web, y el tono literario, ya veremos, está en la misma onda.


Palabras clave


Escritores bogotanos; Novela colombiana

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