Los judíos sefardíes en Barranquilla: El caso de Jacob y Ernesto Cortissoz

Adelaida Sourdis Nájera

Resumen


Extranjeros comerciantes, una característica constitutiva de Barranquilla. En efecto, desde principios del siglo XIX, al pequeño poblado a orillas del Magdalena comenzaron a llegar ciudadanos de varios países con ánimo de comerciar y hacer fortuna, favorecidos por las normas del nuevo Estado que se iniciaba. Vinieron, montaron su negocio, acumularon capitales, hicieron prosperar la comarca, los más se mezclaron con sus gentes y constituyeron familias que perduran, y otros volvieron a su tierra natal enriquecidos: Ello les significó a muchos abandonar tradiciones y credo religioso y asimilarse al catolicismo. Formaron una ciudad moderna, abierta, descomplicada y alegre, que creció aceleradamente hasta convertirse, en menos de un siglo, en la tercera del país, primacía que cedió luego, cuando por diversas causas se desaceleró su ritmo de crecimiento. Ingleses, holandeses, alemanes, franceses, daneses y otros contribuyeron con su actividad a construir la nueva nación que se formaba, inspirada por los ideales de libertad, igualdad y progreso. Se afincaron en Barranquilla y se dedicaron al comercio de importación y exportación. De "Ciudad fenicia", la motejaban quienes lamentaban que el comercio fuera la actividad principal de sus habitantes, en desmedro del arte y las letras.

Palabras clave


Historia; Cortissoz Rodríguez, Ernesto, 1884-1924; Cortissoz Rodríguez, Jacob; Sefarditas en Barranquilla (Colombia)

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