La novela y las lecciones

Luis Germán Sierra J.

Resumen


Libro reseñado:

Alguna vez estuve muerto. Fernando Quiroz. Planeta, Bogotá, 2013, 225 pp.

 

Con la novela Alguna vez estuve muerto, de Fernando Quiroz, podría hablarse del estado adolescente de la novela en Colombia, si tal aseveración estuviera tomando en serio el papel de una novela así en una visión global del género en nuestro país. Pero eso sería —además de una frase más o menos rimbombante— muy injusto con lo que ese género literario ha producido en Colombia y lo que actualmente produce, que puede que no sea la octava maravilla, pero tampoco es como para decir que no ha pasado de una fase de mera formación o aprendizaje.

El caso es que la novela de Fernando Quiroz (Bogotá, 1964) es un relato sobre un tema tan trillado y tan de poco interés (por trillado y por superado), que parece escrito no por un escritor hecho y derecho, sino casi por un principiante (o un adolescente). Quiroz es periodista y ha escrito columnas y crónicas en periódicos y revistas nacionales e internacionales; es autor de un bello libro de crónicas de Bogotá (Tanto Bogotá, 2011) y de otras cuatro novelas (de las cuales no he leído ninguna). Esta que reseño es la quinta y última publicada. Y es la historia de un publicista bogotano que se hace muy rico y muy reconocido en muchas partes del mundo. Antes de terminar su carrera ya era un hombre con ofertas, con dinero y al que le encantaba la vida cosmopolita y llena de lujos. Todo eso se incrementa con los años hasta volverse un hombre fatuo, y llega, según él mismo, (la narración se hace en primera persona) a cometer pendejadas más o menos absurdas, como ordenar a uno de sus criados que le pida su desayuno, a pesar de que ambos están en países distintos y la diferencia horaria es sustancial (es ingenuo querer mostrar con un detalle así la estupidez de alguien banalizado por el dinero y el poder, me parece). Esta manera de evidenciar cómo Jorge Mario (en algún momento del relato se nos cuenta que ese es el nombre del protagonista) se ha convertido en un tonto absoluto no es la única: en la novela abundan los casos en los cuales su protagonista, antes y después de sus distintas vidas —como se verá—, piensa y hace cosas inverosímiles y tontas. Pero en él hay convencimiento, aquí no puede hablarse en ningún momento de ironía ni de humor sarcástico.


Palabras clave


Novela colombiana; Escritores colombianos

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