Roda: la mano que dibuja el enigma en el festín

Rafael Humberto Moreno Durán

Resumen


La primera vez que vi a Juan Antonio Roda fue en las oficinas del consulado general de Colombia en Barcelona, a comienzos del verano de 1983. Al verlo, recordé con particular interés las dos únicas exposiciones que de su obra había apreciado en Colombia: Autorretratos, en la sala de la Biblioteca Luis Ángel Arango, en 1967, y Retrato de un desconocido, en la galería El Callejón, en 1971. Dejándome llevar por un incurable vicio que pretende hallar correspondencias fisionómicas entre autor y obra, quise hacer de inmediato una transposición entre el rostro del hombre que apenas ahora conocía y el rostro plasmado en las dos series y en las que, en mayor y menor grado, se fija la identidad del artista. Si bien es cierto que Autorretratos se erige como una explícita y bien conseguida secuencia de momentos vitales del pintor, no sucede lo mismo con los rostros de Retrato de un desconocido, en los que sólo una osada perspicacia me invita a advertir rasgos autobiográficos.

Palabras clave


Arte en colombia; Roda, Juan Antonio, 1921-2003; Pintores colombianos

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