Voz y blasón del cuerpo femenino

Rafael Humberto Moreno Durán

Resumen


Gracias a la eufonía descubrí el placer y así, gozosamente, arrastrado, por un acento cálido y perturbador, me sumergí en los dominios de la concupiscencia. Y es tal vez esto lo que explica por qué la voz -sólo una forma particular, profunda, tórrida- se ha convertido en mi estímulo más entrañable y recurrente. Porque decir voz es tanto como decir oralidad. Y oralidad no sólo es expresión sino también cópula, pues el lenguaje mismo tiene su origen en el ámbito de lo sexual. ¿Acaso el verbo no se hizo carne? ¿Acaso semántica no viene de semen? Hablar es engendrar.

Palabras clave


Arte erótico; Figura humana en el arte

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