Crónica de cartujos

  • Alberto Montezuma Hurtado
Palabras clave: Cartujos, Obediencia religiosa

Resumen

Aquel que en versos melancólicos le decía al Señor "arrópame en tu alma como en una Cartuja", estaba sin duda decidido al más absoluto renunciamiento, comparable tan solo al estado en que la conciencia se disuelve y que se llama la muerte. Porque si la entrada en Cartuja no equivale propiamente a nacer otra vez, puede en cambio asemejarse a huir sin recuerdos de la vida anterior, a correr sobre el pasado cortinas inexorables que no volverán a abrirse jamás, como si cubrieran una zona muerta o prohibida para siempre. En el mundo casi extasiado de la Cartuja no tienen lugar ni esperanza las creaciones ambiciosas, los sentimientos comunes, los artificios de los hombres; es el suyo el mundo soberano de la sencillez, de la obediencia y de la soledad, y en él nada cabe, fuera de las hondas relaciones místicas que el espíritu de los monjes es capaz de anudar con Dios.
Cómo citar
Montezuma Hurtado, A. (2014). Crónica de cartujos. Boletín Cultural Y Bibliográfico, 20(02), 70–80. Recuperado a partir de https://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/boletin_cultural/article/view/3400
Publicado
2014-07-21