Recepción del legado garciamarquiano

Enrique Serrano

Resumen


En la literatura, como en la vida, nunca se va derecho hacia ninguna parte, pues siempre hay desvíos, desvaríos, vacilaciones y atajos. El mundo deriva en grandes catástrofes, y la vieja vida de todos los días se convierte en el recuerdo en algo definitivo, añorado. Rogamos que el mundo tenga algo firme sobre lo cual apoyarse, porque la deriva en la que tan dulcemente hemos vivido a pesar de ensoñadora, es insegura. Se llega, y no se llega, a un destino presunto. Las rutas se curvan y se entrelazan, se tuercen y se mezclan sin aviso. Y no pocas veces se pierden en una maraña de densos nudos. Pero hay siempre –y es un milagro– reencuentros repentinos, mágicas reapariciones y sendas nuevas que se revelan al viajero que marcha con tino. Eso es parte de lo que nos enseñó con creces Gabriel García Márquez.

Palabras clave


Gabriel García Márquez; Escritores colombianos; Crítica e interpretación; Literatura colombiana

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