Restrepo y Gómez Agudelo: los tele-videntes

Andrés Arias

Resumen


Fue una noche de finales de 1958. El general Gustavo Rojas Pinilla había caído ya, y después de que el país fuera gobernado durante un poco más de un año por una Junta Militar, Colombia tenía un nuevo presidente: hacía unos meses quien mandaba en Palacio era el liberal Alberto Lleras Camargo. Las cosas habían cambiado mucho, políticamente hablando, en apenas unos años. Poco o nada quedaba del apasionamiento, el amor y la fascinación que Rojas había logrado generar. La matanza de los estudiantes, la supuesta masacre de la plaza de toros, el interés por perpetuarse en el poder y otros actos de corte dictatorial, lo habían desprestigiado hasta tumbarlo. Flotaba ahora en el ambiente la idea de que Rojas representaba el pasado, la violencia, aquello que Colombia quería dejar atrás. Los ojos estaban puestos en el futuro, en las posibilidades prometidas por el Frente Nacional, iniciado precisamente por el gobierno de Lleras Camargo. No eran buenos tiempos, entonces, para quienes habían trabajado con Rojas. Olía a persecución.

Palabras clave


Televisión; Historia; Colombia; Medios de comunicación

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